Exfoliación facial: Cómo y por qué deberías hacerlo

La exfoliación facial es un proceso de cuidado de la piel que elimina las células muertas de la superficie del rostro. Este paso esencial en la rutina de belleza ayuda a mantener una piel radiante y saludable, suavizando la textura de la piel.

  1. Eliminación de células muertas: La exfoliación ayuda a eliminar las células muertas que se acumulan en la superficie de la piel durante el tiempo, permitiendo que las nuevas células se regeneren más rápidamente.
  2. Mejora la textura de la piel: Al eliminar las células muertas, la piel se siente más suave y luminosa.
  3. Desobstrucción de poros: Ayuda a limpiar los poros, previniendo la aparición de puntos negros y acné.
  4. Mejora la absorción de productos: Una piel exfoliada absorbe mejor los productos de cuidado facial como sérums, cremas y mascarillas, y el maquillaje se ve mejor en la piel.
  5. Estimulación de la circulación: Masajear la piel durante la exfoliación estimula la circulación sanguínea, promoviendo una piel más saludable y radiante.
  • Exfoliación mecánica: Utiliza partículas abrasivas, como microesferas, azúcar o sal, para eliminar físicamente las células muertas de la piel, o productos específicos para exfoliación como los cepillos faciales.
  • Exfoliación química: Utiliza ácidos como, por ejemplo, el ácido glicólico, láctico o salicílico para disolver las células muertas. Estos productos pueden encontrarse en forma de tónicos, mascarillas o sérums.

La frecuencia de la exfoliación depende del tipo de piel. Para pieles sensibles, se recomienda exfoliar una vez cada diez días, mientras que para pieles normales o grasas, una o dos veces por semana. Siempre va a depender del tipo de piel, de como lo tolere y sobre todo de como la notes después de la exfoliación.

  1. Limpieza previa: Lava tu rostro con un limpiador suave para eliminar impurezas y maquillaje.
  2. Aplicación del exfoliante: Si usas un exfoliante mecánico, aplícalo con movimientos circulares suaves. Si usas uno químico, sigue las instrucciones del producto, pues pueden tener tiempos distintos de aplicación.
  3. Enjuague: Retira el exfoliante con agua tibia siempre de forma suave.
  4. Hidratación: Aplica una crema hidratante para reponer la humedad siempre y calmar la piel, o aplica tu rutina como lo hace habitualmente.
  • Evita exfoliar en exceso: La exfoliación excesiva puede irritar la piel y causar sequedad, grietas, heridas e incluso inflamación o rojeces si nos pasamos con la presión o los tiempos.
  • Prueba de sensibilidad: Antes de usar un nuevo exfoliante, haz una prueba en una pequeña área de la piel para evitar reacciones adversas.
  • Cuidado con las heridas: Es importante no aplicar exfoliantes sobre heridas o directamente sobre el acné, ya que podrías infectarlas o llevar la infección (en caso de granitos con cabeza blanca) a otra zona de la piel.
  • Protección solar: La piel exfoliada es más sensible al sol, por lo que es crucial usar protector solar diariamente si no quieres que puedan salirte manchas o quemarte.

La exfoliación facial es un paso crucial en cualquier rutina de cuidado de la piel. No solo mejora la apariencia de la piel, sino que también optimiza la efectividad de otros productos de belleza. Incorporar una exfoliación adecuada y regular puede marcar una gran diferencia en la salud y el brillo de tu piel. Pero todo esto hay que hacerlo con precaución. Al final este proceso elimina las células muertas que se acumulan en la primera capa de la piel, por lo que si nos pasamos exfoliando, podemos quitar nuestra propia capa protectora, dejando la piel expuesta a las agresiones del mundo como la radiación solas, la contaminación, etc.

Elena Manzano
Maquilladora Profesional
Lashes & Brows.


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