Hay veces que quienes no saben de maquillaje se quedan extrañados al decir que uso coloretes/bronceadores en crema, ya que no conocen ni su existencia ni el modo de usarlos, pero os diré que cada vez soy más fan de este tipo de productos según para qué pieles.
A la pregunta de si se pueden combinar os diré que sí. No hay ningún problema en combinar este tipo de productos, pero hay que seguir una regla fundamental: la crema va antes que el polvo siempre, aunque con un pequeño matiz. Y es que esto tiene mucha lógica, porque pensemos: ¿Qué pasa si a continuación de pintar un cuadro con carboncillos, aplicas encima algo oleoso u acuoso? El carboncillo se hace como barro y se emborrona todo ¿no?. Pues esto es igual salvo por ese pequeño matiz del que os hablaba. Cuando se trabaja con capas muy finas de cualquier producto, es difícil que si detrás de aplicar, por ejemplo, colorete, y queremos poner un poco de iluminador en crema encima, se vaya a mover el colorete. Y también es importante como trabajamos los productos. No es lo mismo que después de poner una fin capa de polvo, pongamos algo en crema a toques que arrastrando, ya que a toque nos aseguramos que el producto de debajo no se moverá.
Visto como trabajar estos productos de forma conjunta luego está el por qué los juntamos si ya de por sí solos son bonitos. Bueno, a veces conseguimos tonalidades que nos sorprenderían juntando productos. Y ya no solo eso, si no acabados que no creeríamos que quedan tan bonitos si no los viéramos en directo, consiguiendo así maquillajes únicos.
También es cierto que al trabajar de esta manera estamos aumentando la durabilidad del maquillaje, pero también pensad que hay que controlar mucho la cantidad de producto para que el rostro no se vea ni se sienta pesado. Esto es un punto también a valorar en función de nuestra piel.
Sin ir más lejos, aunque ahora no tanto, hace cosa de un par de años, estaba muy de moda y tendencia la técnica «baking«, que seguramente os sonará de algo el término y que consiste en, después de aplicar el corrector en la zona de la ojera, aplicar una capa muy generosa de polvos sueltos con una esponja de maquillaje, y dejándolo actuar. de esta forma, la zona de la ojera absorbía parte de esos polvos y el resto, terminábamos difuminándolos con una brocha. Esto hacía que el corrector se mantuviera intacto pero uno de los contras de esta técnica era la cantidad de producto depositada en esa zona, que además, tiene muchísimo movimiento y podía notarse pesada. Al cabo de las horas, el maquillaje podía moverse y marcar mucho más las líneas de la ojera que si lleváramos menos producto, resultando al final ser todo lo contrario a lo esperado.
Por eso mismo ahora está la tendencia de menos es más, y de trabajar a finas capas para conseguir otro tipo de resultados y duración, aunque esto siempre dependerá de lo que se busque en el momento de maquillar.
En resumidas cuentas, el mundo del maquillaje ofrece millones de posibilidades. Los maquilladores podemos decir, guiar, pero probando es como al final llegamos a los productos que mejor vienen a cada rostro.
Elena Manzano
Maquilladora Profesional
Lashes & Brows.